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El psicólogo de la EDM, Carlos Cáceres, explica a los padres cómo apoyar la labor del entrenador del equipo de su hijo

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Pero Papá… ¡si ya tengo entrenador!

A medida que vemos más partidos, de diferentes categorías y edades, observamos que el fútbol se va haciendo más complejo. Multitud de estrategias, sistemas de juego, planteamientos, jugadas ensayadas y un largo etcétera hacen que cada equipo se constituya de forma diferente y que cada persona tenga su propia idea de lo que es este deporte.

Todo entrenador elabora estrategias con el equipo que lidera y tiene en cuentas todas las fortalezas y debilidades del conjunto al completo. Dedica muchas horas a la semana a confeccionar entrenamientos, convocatorias, estrategias y diferentes planteamientos que ayuden al buen desarrollo del grupo y su vez a la obtención de resultados deportivos.

Una madre ve como su hijo va a entrenarAsimismo, el rol de los padres también constituye una parte importante en la construcción y buen funcionamiento del equipo. Cada fin de semana se observa a padres que instruyen a sus hijos desde la banda, y se enfadan con el entrenador porque su hijo no ha jugado los minutos que él creía oportuno o no ha elaborado la estrategia que él consideraba la más idónea. Como consecuencia, al finalizar el encuentro aprovecha para instruir a su hijo en los errores y para criticar las decisiones del entrenador…

En ocasiones cuesta ver que detrás de nuestro hijo hay un conjunto con muchos más factores. No es fácil empatizar con el entrenador que ha de dejar fuera de la convocatoria a jugadores que han hecho méritos por ir convocados, o dejar suplente a un jugador que ha trabajado bien por uno que ha trabajado muy bien.

Como padres y madres el mensaje que hay que dar a los hijos ha de ir alineado con el del entrenador, por múltiples motivos:

Nuestro hijo está aprendiendo a trabajar en equipo, y no como un individual dentro de un grupo.

Está aprendiendo estrategias que como padres no conocemos en su totalidad.

Si se le sobrecarga de información, no sabe cuál es la correcta.

Como padres no manejamos toda la información que sucede en los vestuarios, entrenamientos, funcionamiento del equipo, etc.

En caso de contradicciones con el entrenador, es muy difícil trabajar de manera eficaz.

No obstante hay pautas que pueden ser de gran utilidad para que nuestro hijo aprenda de manera óptima y favorezcamos su desarrollo integral en el equipo.

Hablar bien del entrenador. Cada entrenador dispone de un estilo de liderazgo diferente y elige unas estrategias de juego diferentes, aspectos cruciales para el desarrollo de nuestro hijo. A pesar de que no se compartan todas las decisiones, es importante hablarle al hijo de forma positiva sobre su entrenador. De no ser así, es mucho más fácil que pierda la motivación y ganas de ir, de escuchar las instrucciones correctivas, de hacer caso, etc.

Respetar sus estrategias. Como persona con título avalado y conocedor de lo que dispone en su equipo, es importante que como padre se apoyen los sistemas trabajados. Si el hijo observa que sus modelos de referencia creen en lo que hace, lo harán de forma mucho más gustosa y confiada.

Evitar dar instrucciones en la banda. Cualquier jugador tiene mucha información con la que lidiar. Compañeros, rivales, jugadas ensayadas, instrucciones del entrenador… Si a eso le sumamos los gritos de la banda, estamos perjudicando su concentración y quitando autoridad a las decisiones del entrenador, que pueden estar en contradicción.

Evitar excesivas correcciones al acabar el partido. En ocasiones sucede que observamos errores en nuestro hijo a la hora de jugar. Y que probablemente el entrenador también las haya observado. Si sobrecargamos a nuestro hijo de correcciones, probablemente se vea afectada su confianza y su motivación por mejorar. Es más efectivo potenciar las acciones que ha hecho correctamente.

Reforzar jugadas colectivas bien elaboradas. Al hilo de lo comentado anteriormente, si se les refuerza jugadas trabajadas en los entrenamientos serán conscientes de su mejora y así su motivación se vea favorecida.

Preguntarle por las jugadas ensayadas. Puede ayudar al entendimiento del juego por parte de los padres y a la consolidación de conocimientos por parte de los hijos.

Como se observa los padres y madres pueden tener una influencia importante en el desarrollo del hijo dentro del equipo. Desde aquí animamos a poner cada uno un poco de su parte para así obtener el mejor resultado en el objetivo común: el niño.

Carlos Cáceres Vallés

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